
La trama de Los minutos negros no es necesariamente muy original, y las representaciones gráficas de violencia contra mujeres jóvenes terminan sintiéndose como una idea secundaria: después del catalizador de la trama, terminan teniendo poca repercusión. Pero más astuto es su forma de presentar la historia: a través de los ojos de un joven aspirante a policía, interpretado por Krystian Ferrer, la película captura una gradual pero profunda decepción con los aparatos de justicia mexicanos. Enterarse de lo que pasa en el país todavía hace a uno sentirse así.
Alberto Villaescusa Rico